jueves, 23 de febrero de 2017


ITURRALDE, Cristian Rodrigo, El libro negro del INADI o la policía del pensamiento, Buenos Aires, Unión Editorial, 2015, 366 páginas 

(Recensión de Enzo Difabio para Revista Diálogo, Nro. 70, Dici. 2016).




La “Policía del Pensamiento” en la célebre novela 1984 de George Orwell es una organización policial del Estado totalitario de Oceanía cuya función es controlar y orientar el pensamiento y la conducta de sus ciudadanos, teniendo como fin implementar una especie de “Pensamiento Único” que permite la vigilancia y sometimiento de la población. Además, resulta interesante cómo el mencionado Estado policial emplea el miedo para modelar la hegemonía de pensamiento, y para reducir a los disidentes del régimen. Pero lo que resulta más curioso aún –desgraciadamente- es cómo la ficción es superada por la realidad, dado que la República Argentina desde 1995 cuenta con su propia “Policía del Pensamiento”. Y precisamente de esto nos hablará Cristian Rodrigo Iturralde.

Por medio de esta obra –que es la más documentada, objetiva y completa que hay hasta el momento- nuestro joven autor pone en conocimiento del público ese gran fraude ideológico y político que es el INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo). Con una pluma clara y amena Iturralde desnuda la instrumentación ideológico - política que tal organismo del Estado Nacional ha tenido y tiene en nuestros días, siendo un elemento efectivo e indispensable, al mejor estilo orwelliano, de la revolución cultural que atraviesa nuestro país.

La obra cuenta con tres prólogos, pudiendo destacarse de un modo especial los dos primeros, ya que enriquecen y potencian notablemente el trabajo del profesor Iturralde: por un lado, Juan Carlos Labaké –entre otras precisiones- sitúa la creación y funcionamiento del INADI dentro del contexto del Nuevo Orden Mundial, como instrumento de subversión cultural para lograr la eliminación de las identidades nacionales; y por otra parte, Adrián Salbuchi realiza un valioso aporte cuando hace un brevísimo y no menos certero recorrido por la historia argentina poniendo de manifiesto que nuestra Patria tiene el mérito de ser un país que carece de antagonismos raciales (por el contrario, abundan los casos de integración, como sucedió con los procesos inmigratorios en los siglos XIX y XX); y además, distingue el verdadero concepto de discriminación de aquél que se concibe como “instrumento de poder” en favor de las “minorías”. Tal es el sentido y modus operandi consagrado en el INADI con respecto a la discriminación.

El libro se divide en tres grandes partes: la primera de ellas comienza con el análisis de la naturaleza del INADI encuadrándolo dentro de la noción orwelliana de “Policía del Pensamiento” y anticipando cómo lo que el ex brigadista internacional británico escribía en su novela de mediados del siglo pasado, hoy tiene plena vigencia a través de un organismo oficial argentino. A continuación, le sigue una exposición detallada sobre el origen y creación de INADI, mostrando su creciente politización en la medida que pasaban las diferentes gestiones de gobierno. Es importante observar cómo el autor fundamenta este proceso de ideologización e instrumentalización política que encuentra su zenit con la llegada del kirchnerismo al poder, en particular a través de la puesta en práctica del Plan Nacional contra la Discriminación plasmado en el Decreto n° 1086/05 del ex presidente Néstor Kirchner; otro ejemplo que sustenta lo dicho es el convenio firmado en 2010 por Cristina Fernández de Kirchner con la Escuela de Frankfurt (institución difusora del marxismo cultural), sólo por mencionar algunos de los hechos que documenta el profesor Iturralde. Acto seguido, el autor le dedica varias páginas al estudio de la estructura y organigrama del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo, como así también se ocupa de todo aquello que se refiere al financiamiento, publicaciones y observatorios a través de los cuales dicho organismo estatal ejerce su influencia a lo largo y ancho de todo el territorio nacional. Por último, nos encontramos con un pormenorizado análisis acerca de las atribuciones y modo de funcionamiento que posee el INADI, junto con una rápida descripción de su vinculación con diversos organismos internacionales.

La segunda parte de la obra, quizás la más apasionante, pone de manifiesto la absoluta hipocresía y parcialidad con la que funciona –hasta la actualidad- el organismo de marras. Tal aseveración se funda en hechos concretos que son de público conocimiento: como sucede año tras año, por ejemplo, con las “Marchas del Orgullo Gay” y el “Encuentro Nacional de Mujeres Autoconvocadas”. En ambas actividades abundan la discriminación (contra la Iglesia Católica, contra mujeres y hombres que no comparten la ideología de género, etc.) y delitos (contra la integridad física, contra la propiedad, entre otros) que jamás han sido denunciados por el INADI. Ello, sin mencionar los casos en los que este órgano estatal mantuvo una deliberada y escandalosa pasividad ante algunos personajes públicos (como Hebe de Bonafini o Luis D´ Elía) que hacen de la discriminación –injusta, se entiende- un “modus operandi” al expresarse. También, es llamativa e indignante la parcialidad para tratar diferentes casos de discriminación, como sucede con el antisemitismo y el anticatolicismo (siendo severo con aquellos que incurriesen en el primer tipo de discriminación, y absolutamente laxo y permisivo con aquellos que cometiesen el segundo tipo de discriminación). Un ejemplo de esto es la revista Barcelona que cada quince días nos tiene acostumbrados a cualquier tipo de blasfemia anticatólica, sin que el INADI mueva un solo dedo. Éstas son sólo algunas de las tantas pruebas que el autor aporta para sostener la dolosa parcialidad de un órgano oficial que debiese brillar por su imparcialidad.   

Realizar un repaso por la historia del INADI permite arribar a una veloz conclusión: la enorme falta de idoneidad moral (y técnica) de muchas de sus autoridades. A nuestro modesto entender, éste es uno de los momentos más apasionantes del libro: cuando el autor pone a disposición del público el tragicómico prontuario de antecedentes en materia delictiva y de discriminación de buena parte de las autoridades (nacionales y provinciales) del INADI, dejando en evidencia la sustancial incoherencia de fines y funcionamiento del instituto en cuestión. Sólo a modo de muestra podemos mencionar el caso de Marcelo Lucero (titular de la Delegación del INADI en la provincia de La Rioja) que en 2011 fue detenido y encarcelado por haber quemado a su pareja (Ana Carolina Morales) que al momento del incidente cursaba un embarazo de seis meses. Lo curioso es que el lamentable episodio se realizó en la misma sede del INADI de aquella provincia. Pero la lista es más larga: la componen personas acusadas de proxenetismo, malversación de fondos, evasión fiscal, abuso de autoridad, ex secuestradores (de confeso vínculo con organizaciones guerrilleras) entre otros delitos.  

Finalmente, llegamos a la tercera parte. Allí, el profesor Iturralde recapitula –una vez expuesta la trayectoria histórica y el funcionamiento del INADI- a fin de ocuparse en lo que es y en lo que no es dicho organismo, concluyendo que se trata de una institución estatal que no ha logrado cumplir sus objetivos propuestos al momento de su fundación, sino más bien todo lo contrario, puesto que en numerosas oportunidades el INADI ha sido promotor de discriminaciones injustas y de atropello constante a la dignidad humana tanto de personas individuales como de distintas instituciones. Y observando esta situación el autor ensaya una propuesta con el fin de reencauzar el funcionamiento de un organismo que se dedique verdaderamente a evitar la injusta discriminación y no al adoctrinamiento ideológico contra natura. Por último, finaliza con dos anexos que corresponden al boletín digital NOTIVIDA donde se analizan las posibles y funestas consecuencias de la Ley Antidiscriminatoria sancionada en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (promulgada el 8 de mayo de 2015). Ambos anexos no resultan para nada vanos ya que permiten comprenden el respaldo jurídico que en adelante tendrán aquellos órganos oficiales que se dedican a la persecución ideológica y política con la excusa de luchar contra la discriminación. 

Para terminar, a modo de comentario final, no tenemos otra alternativa que afirmar que la obra del profesor Iturralde ha resultado ser un apreciable aporte a la literatura argentina en virtud de la completa y documentada investigación que realiza, desenmascarando –como ya se dijo- uno de los mayores fraudes ideológicos y políticos de la historia argentina de nuestro siglo, que al día de hoy cuenta con una poderosa influencia. Vigencia, que posiblemente irá en aumento si se aprueba el proyecto de Ley Antidiscriminatoria (muy parecido al sancionado en la Ciudad de Buenos Aires) que ya cuenta con el dictamen favorable de las Comisiones de Legislación General y Derechos Humanos de la Cámara de Diputados de la Nación. Por todo esto, tenemos que decir que el autor le ha dejado a todo argentino de bien un poderoso instrumento que ha de servirle a aquellos que todavía creen en las mejores tradiciones de nuestra Patria, y nos están dispuestos a que se las reemplacen.   

Enzo Difabio


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