viernes, 9 de septiembre de 2016


PRÓLOGO

1492: Fin de la barbarie y comienzo de la civilización en América. Tomo II



        El autor me ha pedido que prologue el presente libro, continuación de aquel 1492. Fin de la barbarie, comienzo de la civilización en América, publicado exitosamente hace apenas dos años.

        Debo decir que ha sido de un enorme fruto su lectura pues, amén de estar redactado didácticamente para nosotros, los poco-lectores del siglo XXI, se encuentra cuidadosa y apabullantemente documentado, conforme a las autoridades más sobresalientes en la materia.

        Y ha sido un placer corroborar, a lo largo de sus páginas que los hijos que hoy habitamos estos pueblos americanos hemos ido con el tiempo y luego de mucho trabajo, adquiriendo las virtudes de nuestros antepasados y quitándonos poco a poco el yugo que el conquistador español había traído con “la cruz y la espada”. Quiérase o no, cada día que pasa y según el progreso que marca la historia, nos encontramos más cerca de aquella idílica civilización que fue la precolombina, espejo donde debemos mirarnos y fuente de toda razón y justicia.

        Es a partir de la lectura del presente libro, que uno termina de despojarse de aquella vetusta concepción cristiana y occidental que se nos impuso desde Colón y que choca a diario contra nuestro ADN precolombino al cual volvemos una y otra vez según el orden preestablecido.
        Ha sido un gozo el corroborar que en tiempos antiguos, aquí se hacían, al igual que ahora, perforaciones corpóreas, deformación de nuestros miembros, e incluso lobotomías y lavados de cerebro. El piercing, el tatuaje y la mutilación que hoy toda persona civilizada practica, no son sino la prueba de ello.
Y ha sido un placer el saber que la prostitución, la promiscuidad sexual, la embriaguez y otras virtudes endémicas de aquellos hombres, subsistieron con el tiempo, derrotando lo que ni curas ni monjas pudieron hacernos olvidar. ¡Ni qué hablar de la teoría del género! ¡Si raritos somos todos hoy! ¿Quién hubiera pensado que la homosexualidad y el travestismo ya eran prácticas comunes voluntarias o involuntarias? Hoy no hacemos otra cosa que volver a los orígenes.

        La pedofilia indígena que el autor se encarga de narrar, deberá ser bien entendida pues aún no hemos llegado a aquel grado de entendimiento humano; se trataba simplemente de una amorosa clase práctica de educación sexual, sin los tabúes que luego occidente traería. Lo mismo habría que decir de la zoofilia practicada por nuestros mayores: eran simplemente pet friendly.

        En cuanto a los alucinógenos y enemas rectales ampliamente difundidos, hoy podemos decir que hemos vuelto a ellos, aunque con métodos más profilácticos y menos placenteros, mal que nos pese. Y sobre la perforación o agrandamiento del miembro viril masculino o la ablación femenina involuntaria, no puede negarse que nos encontramos más avanzados. Es que en la actualidad, cuando hemos logrado dejar de pensar con la cabeza para dar lugar a nuestros genitales, resulta hermoso el saber que uno puede ya aparearse con quien desee sin aquel complejo de la fornicación española del “uno con una” y “una con uno”.

        Sí debemos alertar al lector que, al llegar el capítulo referido a la mujer indígena, podrá quizás alguno pensar que no hemos avanzado demasiado; no es así. La utilización femenina, la denigración de la mujer y la esclavización sexual, se dieron como una propedéutica de nuestros ancestros para que hoy nosotros, pudiésemos luchar por sus derechos. Pues, ¡sin abusos no hubiesen existido las marchas feministas! Todo estaba pensado.

        Respecto a los sacrificios humanos y a las prácticas genocidas que el autor nos narra, no habrá que entenderlas según nuestros estereotipos: eliminar poblaciones enteras era sólo control demográfico o selección natural, para lo que ayudaba tanto el canibalismo como la antropofagia que deberían volver poco a poco, especialmente contra algunos católicos-fachistas que aún nos resistimos a toda clase de intolerancia anti-intolerante.

        Vaya entonces nuestra felicitación al autor que ha tenido la valentía de encarar uno de los tantos temas históricamente incorrectos.

P. Javier Olivera Ravasi
4/09/2016

sábado, 23 de enero de 2016

La hecatombe naranja -Holanda: La hija dilecta de Herbert Marcuse-

La hecatombe naranja

-Holanda: La hija dilecta de Herbert Marcuse-


Por Cristián Rodrigo Iturralde

        Holanda, sabemos, se ha erigido hace décadas en cuna del progresismo mundial y en la campeona del relativismo moral; arquetipo de las naciones auto intituladas ¨modernas¨, de ¨vanguardia¨; ¨humanistas¨. Por antonomasia, la tierra del gran duque de Alba se ha convertido en destino y referencia obligada tanto de la seudo intelectualidad de salón (y sedicentemente rupturista) como del contestatario de a pie, de barricada. Digamos mejor, de todo aquel que ingenuamente, creyendo estar alejado del ¨political correctness¨, busca desesperadamente un mote que le haga olvidar por un instante su monolítica existencia y lo eleve –al menos por un segundo- al nunca mejor estimado pedestal de ¨hombre kool¨. Una retórica meramente pour la gallerie que raramente logra una coherencia en la praxis; pues quiera o no -y muy a su pesar-, el libertario no tiene cara de sambenito sino de verdugo rentado por el poder fáctico de turno; sórdido y sombrío ejecutor que no cede ni ante la evidencia empírica ni a sólidos argumentos de tenor humanitario (cuales se jacta de defender).

Evidente  y ¿paradójicamente?, el otrora vitoreado Kant les ha quedado incomodo y obsoleto conforme iba avanzando la ciencia. La desprolija y excesiva utilización de sofismas y absurdos los ha dejado tan expuestos que actualmente, como nunca antes, necesitan imperiosamente del andamiaje o corpus jurídico para imponerse; urgen de los medios que tanto criticaron al ancien regime: la persecución y criminalización ¨del otro¨, del ¨distinto¨, del ¨disidente¨. Creo que ésta es la mejor prueba del inevitable fracaso de su empresa, o al menos, de la fragilidad e irracionalidad de la misma. Algo que, por cierto, ya presagió el tan citado y poco leído Ortega y Gasset cuando advertía que ¨el relativismo es una teoría suicida, pues cuando se aplica a sí misma se mata. La mayoría de las veces el relativismo es una especie de pose académica; una cómoda evasión de la realidad¨ (sin dudas hay mucho de chic en estas posturas, como veníamos refiriendo).

            Pues en los tiempos que corren, lo verdaderamente revolucionario (en su sentido estricto), lo verazmente contracorriente, es defender y promulgar los valores trascendentes y verdades inconcusas; realizar casuística, evitar los argumentos falaces, realizar distinciones; discernir, descartar: pensar. Lo viril en nuestros días es estar dispuesto a expresar una opinión oportuna e inoportunamente, aun al costo del ostracismo al que nos someterá de seguro la condena social que trae aparejada el ¨Pensamiento Único¨ y sus escribas (¨mercaderes del pensamiento manufacturado¨, en ajustada definición de nuestros grandes maestros).

lunes, 27 de julio de 2015

Prólogo a libro Huichilobos

Prólogo a Huichilobos

Por Cristián Rodrigo Iturralde


        
  Más que oportuna, esta nueva edición de la obra de Alfonso Trueba se torna imprescindible; de una necesidad acuciante. Pues transcurrido más de medio siglo desde que Huchilobos viera luz por vez primera, el indigenismo -como corriente ideológica- se ha convertido en una suerte de vector vital del marxismo cultural en América, arrojando sus tentáculos, una vez más -siempre disgregadores e iracundos,- contra la Tradición y la Verdad Histórica, es decir: contra España y la Iglesia Católica.

          Mediante el constructivismo histórico e ideológico, y con la inestimable ayuda de los mass media, la ingeniería social británica –siempre pronta a agitar levantiscos y/o sembrar la semilla que los geste- ha logrado implantar por doquier dos mitos fundacionales, cuyo propósito ulterior no es otro que negar toda legitimidad de origen, y aun de ejercicio, a la empresa hispano católica; es decir, negar la Reyecía de Cristo
.
         Los mitos mentados son fundamentalmente dos, desde donde se desprenderán postreramente otros:

domingo, 19 de julio de 2015

¿Transgresores o militontos?

¿TRANSGRESORES?
Por Cristián Rodrigo Iturralde



        HAY que decirlo alguna vez: a efectos prácticos, el llamado progre tranagresor de nuestros días y en nuestros pagos, contrariamente a lo que cree, no es más que un monótono conservador de fea cepa; un protector incondicional del statu quo y del Nuevo Orden Mundial impuesto por el establishment anglosajón. Así las cosas, pues, suscriben sin chistar a todo cuanto la ONU y los Foros internacionales adscriben. Ergo, este triste progre de izquierdas hoy predominante, de moda, y estatalmente subsidiado, de revolucionario tiene muy poco. De antisistema, menos.

Libro 1492: Fin de la Barbarie. Comienzo de la Civilización en América


Cristián Rodrigo Iturralde
Ediciones Buen Combate, Buenos Aires, 2014



        El libro 1492: fin de la barbarie y comienzo de la civilización en América (tomo I) fue publicado en agosto de 2014 por Ediciones Buen Combate, y presentado ese mismo mes en el Colegio Público de Abogados de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por Antonio Caponnetto, conjuntamente con el autor, Cristián Rodrigo Iturralde. Meses después, en ocasión al Dia de la Hispanidad, fue presentado por el Dr. Carlos Pesado Palmieri en el Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas, en CABA, y luego en la localidad de Remedios de Escalada. El libro fue prologado por el Dr. Hugo Verdera. El libro ha sido vendido en todo Argentina y también en el exterior, y puede encontrarse en algunas de las grandes librerías de Buenos Aires, como Yenny.
Los primeros dos tomos del libro narran la situación en la que se encontraban los diversos pueblos precolombinos antes de la llegada de los españoles; señalando, entre otras cosas, la existencia de regimenes totalitarios, esclavismo, pueblos arrollados por las clases dirigentes, de guerras constantes, sacrificios humanos masivos, actos de canibalismo generalizado, etc.

Libro La Inquisición, Un tribunal de misericordia



La Inquisición, Un tribuna de Misericordia

Cristián Rodrigo Iturralde
Ediciones Vórtice, Buenos Aires, 2011 (2da. edición, Ed. Dómine, 2012)



En esta obra de Cristián Rodrigo Iturralde se define a la Inquisición como un Tribunal de Misericordia porque fue el único de la historia en que el culpable era perdonado por el solo acto de arrepentirse. Las garantías procesales con que contaba cada acusado hicieron de la Inquisición católica y española el tribunal más justo de la época, mientras que otras instituciones semejantes, procedentes de otros credos, actuaron con severísimo rigor y masacraron cientos de miles de personas sin juicio ni proceso.
Basado en los estudios de distintos simposios internacionales y variadísimos estudios sobre la Inquisición, llevados a cabo por eruditos de múltiples nacionalidades, religiones e ideologías, esta obra indaga sin prejuicios ni temores los temas más espinosos, como la quema de brujas, las torturas, las ejecuciones, el secreto de testigos, los Autos de Fe, el Caso Galileo, Torquemada, los crímenes rituales y la desconocida estructura interna del Tribunal de la Inquisición.

Notas de Autor a LIBRO NEGRO DEL INADI


NOTAS DE AUTOR

Libro Negro del INADI
Unión Editorial, Buenos Aires, 2015, 370 pp.

    

       I - Mucho hemos meditado y repensado acerca de si escribir o no este sintético ensayo analítico, crítico, sensible, contracorriente; espinoso en demasía. Los fundamentos a este propósito eran variados y de diferente espesor y hondura. Habrá que convenir que los tiempos que corren distan bastante de aquella ínsula pintoresca, pacífica, justa, tolerante, imaginada por Santo Tomás Moro en los albores del siglo XVI. Tampoco ofrece el mundo moderno y contemporáneo aquel soplo primaveral de aire dulce y fresco, impoluto: aquella libertad absoluta e integral que pacifistas, utópicos, liberales y marxistas han venido prometiendo desde 1789.
        Por este motivo, no podíamos dejar de advertir las consecuencias editoriales y académicas que podrían significarnos la publicación de este trabajo, puesto que, actualmente, todo pensamiento de ruptura con el status quo y el orden “políticamente correcto” suele ser castigado con el ostracismo más voraz y el silencio más ensordecedor; para el autor de un libro así, no es otra cosa que la muerte en vida.
        Al mismo tiempo, y por lo mismo, buenos amigos y familiares señalaban otro asunto de meridiana gravedad: el posible peligro al que nos expondríamos tratando esta cuestión, pues hemos visto ya sobradamente cómo la Ley Antidiscriminación puede y suele ser interpretada –y aplicada– antojadizamente.