jueves, 17 de abril de 2014

Feminismo Malparido

Feminismo Malparido

(Racismo y Eugenesia en la ONU)


Por Cristián Rodrigo Iturralde


             Si bien por sus frutos puede verificarse claramente el mal congénito del llamado feminismo, indagando en sus orígenes y patrones toparemos con la explicación a sus in disimuladas intenciones destructivas y genocidas.

             Nada inédito revelamos al afirmar que el feminismo, lejos de constituir simplemente un movimiento consagrado a lograr la igualdad de derechos entre hombres y mujeres -como ingenuamente algunos todavía creen-, es mas bien un eufemismo que esconde detrás una malsana ideología y un programa minuciosamente diseñado de subversión cultural y moral tendiente a modificar los paradigmas sociales preestablecidos por el Orden Natural (En síntesis: busca la creación de un hombre nuevo).
             Es harto sabido también que lejos de haber promovido la dignidad de la mujer, el feminismo ha despojado a la mujer de su naturaleza reduciéndola a un mero objeto de intercurso sexual utilizándola como fachada para la implantación de políticas que resultan totalmente extrañas, ajenas y hasta contrarias a su beneficio social, físico y espiritual. Incluso un examen superfluo de los documentos, acciones y vinculaciones permiten colegir claramente que esta ideología ha dedicado históricamente sus principales esfuerzos y recursos a la promoción del aborto, del adulterio, la homosexualidad, la promiscuidad sexual, la denominada ¨teoría de genero¨, el odio entre sexos y hasta la pederastia (¿que tiene que ver esto con realzar la estima y el decoro de la mujer?, no lo sabemos). Todas políticas estas, vemos, encaminadas a socavar la institución familiar, núcleo central e insustituible de la sociedad, hasta lograr su completo descrédito y eventual destrucción (particularmente las numerosas). El objetivo siempre ha sido declarado desembozadamente: lograr la reducción de la población mundial mediante arbitrarias medidas de control demográfico (abortos obligados, esterilizaciones forzadas, anticonceptivos, etc.). De allí los suculentos aportes a estos movimientos por parte de la Fundación Rockefeller con su Population Council y la Fundación Ford, entre otras.

          Si hablamos de feminismo, hay que hablar necesariamente de Margaret Sanger; su principal ícono a nivel mundial. Tal es así que las Revistas Time y Life mencionan a la activista estadounidense como una de las 15 personalidades más importantes e influyentes del siglo XX. ¿Qué ha hecho esta persona para merecer semejante reconocimiento? Vayamos, pues, por partes. Sanger fue, entre otras cosas, una de las fundadoras y principal impulsora del aborto libre y del control poblacional en el mundo. Sus investigaciones fueron financiadas, en gran medida, por las fundaciones multinacionales antes mentadas, dando origen en 1960 a la píldora anticonceptiva en EEUU. En 1952, fue miembro fundador de la actual International Planned Parenthood Federation (IPPF, la organización abortista más grande del mundo), que actúa desde entonces mancomunadamente con la ONU y sus organismos dependientes y laderos como la OMS, UNICEF, PNUD, FPNU, OCDE y ECOSOC, entre otros[1]. Tal es el respeto obsecuente que se tiene aun actualmente hacia la obscura figura de esta mujer, que los premios que entrega esta organización a partir de 1966 llevan su nombre (Margaret Sanger Award). Entre los galardonados encontramos a telúricos personajes como Martin Luther King, John D. Rockefeller III, Hillary Rodham Clinton, y Ted Turner (dueño de la CNN).