Feminismo
Malparido
Por
Cristián Rodrigo Iturralde
Si bien por sus frutos puede verificarse
claramente el mal congénito del llamado feminismo, indagando en sus orígenes y
patrones toparemos con la explicación a sus in
disimuladas intenciones destructivas y genocidas.
Nada inédito revelamos al afirmar que el
feminismo, lejos de constituir simplemente un movimiento consagrado a lograr la
igualdad de derechos entre hombres y mujeres -como ingenuamente algunos todavía
creen-, es mas bien un eufemismo que esconde detrás una malsana ideología y un
programa minuciosamente diseñado de subversión cultural y moral tendiente a
modificar los paradigmas sociales preestablecidos por el Orden Natural (En
síntesis: busca la creación de un hombre
nuevo).
Es harto
sabido también que lejos de haber promovido la dignidad de la mujer, el
feminismo ha despojado a la mujer de su naturaleza reduciéndola a un mero
objeto de intercurso sexual
utilizándola como fachada para la implantación de políticas que resultan
totalmente extrañas, ajenas y hasta contrarias a su beneficio social, físico y
espiritual. Incluso un examen superfluo de los documentos, acciones y
vinculaciones permiten colegir claramente que esta ideología ha dedicado
históricamente sus principales esfuerzos y recursos a la promoción del aborto, del
adulterio, la homosexualidad, la promiscuidad sexual, la denominada ¨teoría de
genero¨, el odio entre sexos y hasta la pederastia (¿que tiene que ver esto con
realzar la estima y el decoro de la mujer?, no lo sabemos). Todas políticas
estas, vemos, encaminadas a socavar la institución familiar, núcleo central e
insustituible de la sociedad, hasta lograr su completo descrédito y eventual
destrucción (particularmente las numerosas). El objetivo siempre ha sido
declarado desembozadamente: lograr la reducción de la población mundial
mediante arbitrarias medidas de control demográfico (abortos obligados,
esterilizaciones forzadas, anticonceptivos, etc.). De allí los suculentos
aportes a estos movimientos por parte de la Fundación Rockefeller
con su Population Council y la Fundación Ford , entre otras.
Si
hablamos de feminismo, hay que hablar necesariamente de Margaret Sanger; su
principal ícono a nivel mundial. Tal es así que las Revistas Time y Life mencionan a la activista estadounidense como una de las 15
personalidades más importantes e influyentes del siglo XX. ¿Qué ha hecho esta
persona para merecer semejante reconocimiento? Vayamos, pues, por partes. Sanger
fue, entre otras cosas, una de las fundadoras y principal impulsora del aborto
libre y del control poblacional en el mundo. Sus investigaciones fueron
financiadas, en gran medida, por las fundaciones multinacionales antes mentadas,
dando origen en 1960 a
la píldora anticonceptiva en EEUU. En 1952, fue miembro fundador de la actual International Planned Parenthood Federation
(IPPF, la organización abortista más grande del mundo), que actúa desde
entonces mancomunadamente con la
ONU y sus organismos dependientes y laderos como la OMS , UNICEF, PNUD, FPNU, OCDE
y ECOSOC, entre otros[1].
Tal es el respeto obsecuente que se tiene aun actualmente hacia la obscura
figura de esta mujer, que los premios que entrega esta organización a partir de
1966 llevan su nombre (Margaret Sanger
Award). Entre los galardonados encontramos a telúricos personajes como Martin Luther King, John D.
Rockefeller III, Hillary Rodham
Clinton, y Ted Turner (dueño de la CNN ).
